Antes de que cerremos este año 2019 quiero resaltar una entrevista efectuada por Vanguardia de Santa Clara a Lorenzo Lunar a principios de abril tras ser nombrado presidente de la Feria del Libro de Santa Clara. Estuvimos juntos en la semana siguiente a la feria, pero el cansancio y otros asuntos que teníamos entre manos, tal vez, fueran los culpables de este olvido. Es una lástima no haber tenido acceso a esta entrevista con mayor antelación. No obstante, al analizarla Lunar pone de manifiesto muchos temas que el gran público de la novela negra desconoce y, por tanto, toman a los escritores cubanos del género como algo desfasado y poco interesante, si no desconocido.

Lo primero que pone de relieve Lunar es la entonación de un cierto mea culpa al decir que ha existido nula crítica literaria cubana del género desde los años ochenta. Es importante que los propios autores tomen conciencia de este hecho ya que la crítica constituye un medio de promoción de las obras muy importante. Sólo piensen en la dificultad de promocionar autores en España cuando estos no pueden estar presente. No digo que sólo a través de la crítica se promocionen a los escritores, pero siempre será más interesante escuchar a un escritor comentar sobre la obra de un colega o de la propia que el que lo haga un crítico a distancia y que apenas conozca la obra de ese autor.

Es muy importante que se realicen y viajen esas críticas a otras latitudes para ayudar a promocionar las obras. Si bien se considera en España que el género negro y policial cubano es casi un género de lectores elitista y de pocas mentes cultivadas, lo cierto y verdad es que resulta una lectura muy entretenida y que aborda conceptos y formas que no se ven en otras literaturas del género. Lejos del cadáver, el investigador y la resolución de un caso, el género negro y policial cubano radica su esencia en la forma en que los personajes superan la búsqueda del asesino. La maestría de estos escritores está basada en su necesidad de hacer de cada uno de ellos un motor desencadenante de los hechos que se investigan y que cada dato de la vida de todos son la verdadera causa que provoca el hecho policial y la búsqueda del asesino.

Sin las existencias oscuras y arrastradas a ser como son por su entorno, es imposible que las cosas ocurran, es imposible un final sin respuesta y, al mismo tiempo, ese final es inevitable ya que en el mundo donde se mueven los personajes no existen respuestas lógicas ni coherentes. Llegar a esta conclusión hace de la novela negra y policial cubana una nueva forma de plantear el género; no desde lo oscuro e intrincado que resulta el descubrimiento de un muerto y la persecución de su asesino, sino desde la oscuridad de sus personajes abocados a la absurda búsqueda de víctima y victimario, en cada uno de ellos y en cada una de sus acciones, como una cadena que se perpetua en una sociedad de círculo cerrado. Cada uno de ellos es víctima y verdugo a la vez en sí mismo y para con los demás, donde la supuesta víctima y el supuesto asesino de cualquier novela de este género, no les ha quedado más alternativa que ser sombras. Con lo cual la trama transcurre por la propia esencia de sus personajes y no por el hecho policial en sí mismo.

El segundo punto que comenta es el de las dificultades en sensibilizar a algunas instituciones que pudieran facilitar el trabajo de promoción literaria. Si bien la UNEAC y otras direcciones municipales y provinciales han apoyado los proyectos, sí es verdad que resulta complicado progresar más allá de unos límites con las instituciones. Yo he tenido la oportunidad de charlar de una forma franca y abierta con directivos del ICL y de la UNEAC y el mayor escollo que noto es el del intercambio quid pro quo en igualdad de condiciones. No es una negación definitiva, sino que aún no es el momento.

Es importante también realizar una mayor difusión en proyectos como el de La Piedra Lunar y el evento Fantoches que patrocina haciéndolo extensible también a España y a los escritores de novela negra y policial que aquí residen. En ese sentido, recuerdo las palabras de un jefe que tuve hace ya algunos años que me decía: Luife, si no compites sólo estás practicando. Es decir, si no sometes tus obras a concursos, sólo practicas tu literatura y no la desafías. Debo añadir como dato anecdótico que dicho señor llegó a jugar unos cuartos de final en Wimbledon a finales de los sesenta por lo que, de competir, sabía un rato.

Por eso, considero que los autores del género negro y policial cubano deben someter sus obras al desafío de la crítica y darse a conocer de manera que el gran público se interese en su literatura. Es mucho lo que unos pocos románticos hacemos promocionando esta literatura en el extranjero, pero necesitamos de esa crítica realizada por los propios autores cubanos de sus obras y de las de sus colegas. No es un esfuerzo baladí ya que en Cuba los escritores suelen pedirse opiniones unos a otros de las obras que escriben —cosa inconcebible en España— con lo que la parte más difícil del trabajo ya está hecha.

Si queremos que nuestra literatura negra y policial se promocione en el mundo no basta con publicarla fuera, sino que tendremos que darla a conocer mediante las reseñas y críticas de los propios escritores porque no disponemos de muchos más medios, ni competimos en igualdad de condiciones que el resto de los autores del género en el mundo.

Luife Galeano es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Artes Visuales. Es consultor financiero, editor literario y socio fundador de la editorial Atmósfera Literaria.