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20 tramas que funcionan

El guionista y profesor Ronald B. Tobias definió en su libro 20 Master Plots: And How to Build Them*, veinte tramas maestras, que funcionan de forma efectiva para atraer la atención del público. Aunque éstas se refieren a guiones cinematográficos, son perfectamente aplicables a la literatura y de seguro un escritor —que haya hecho su tarea y lea— podrá identificarlas en muchas obras, tanto propias como ajenas.

Lo mejor de esta clasificación es que una obra puede tener más de una trama, en dependencia de su complejidad. Tomemos de ejemplo a Lolita y veamos en cuales de las veinte tramas podría clasificarse.

De amor

Dos personas se aman, pero o hay obstáculos que se oponen a su relación o uno ama y el otro debe ser conquistado. En cierta forma retorcida, Lolita podría incluirse en esta categoría.

De amor prohibido

Similar a la anterior, pero el obstáculo es un tabú social: distinta raza, clases distintas, reinos enfrentados, del mismo sexo, uno de los amantes está casado, edades dispares… otra vez, Lolita podría entrar en esta categoría.

De ascensión

El protagonista va escalando dentro de la sociedad hasta llegar a lo más alto, venciendo las circunstancias que lo dificultan (una enfermedad, baja extracción social, deformidad, etc.).

De aventura

El protagonista abandona la comodidad de su hogar para completar una misión, que le hace enfrentar a numerosos incidentes durante su trayecto. El viaje en sí es lo que hace atractiva la historia.

La búsqueda

La trama se concentra en hallar a una persona, lugar u objeto. La búsqueda no es tan relevante como la transformación del personaje durante el trayecto.

La caída

En contraposición de la trama de ascensión, el protagonista va descendiendo en espiral de una posición alta a lo más bajo y degradado de la sociedad. Lolita puede entrar dentro de esta categoría, pues nos habla de un profesor —una posición respetada en la sociedad— que sus pasiones le hacen descender a la degeneración e incluso el asesinato.

Ambas tramas pueden combinarse (ascenso/caída o caída/ascenso, como en El conde de Montecristo)

De descubrimiento

El personaje intenta dar respuesta a una pregunta trascendental, ya sea para sí mismo o para el mundo en general. Este descubrimiento implica una mayor comprensión de sí mismo o de la naturaleza.

El enigma

Esta trama define muchas obras del género de misterio y policiaco, donde el protagonista debe descubrir y explicar un suceso extraordinario.

La huida

El protagonista se encuentra encerrado en una situación o lugar —de forma injusta la mayoría de las veces— del que debe escapar. Usualmente presenta tres fases: detención, enclaustramiento y escape.

De maduración

Trata sobre el paso del personaje de la infancia a la madurez, o de una etapa disoluta a otra más asentada. En sentido metafórico, Pinocho es un magnífico ejemplo de este tipo de trama.

La metamorfosis

El personaje sufre una maldición o un evento extraordinario que lo transforma en otra criatura alejada de su humanidad. Puede ser a su favor, en su contra o un intermedio. Estas historias suelen terminar con la muerte del personaje, con la remoción de la maldición por algún medio o con la aceptación de su cambio. Frankenstein de Mary Shelley tiene una trama que entraría en esta categoría.

De persecución

Como su nombre lo indica, una persona o ser persigue a otra de forma implacable; ya sea el protagonista el que persigue o es perseguido.

El rescate

El protagonista busca rescatar a una víctima de su captor, por cualquier medio a su disposición. El silencio de los corderos basa su historia en esta trama.

Los rivales

Dos personajes de fuerza equiparable se enfrentan para alcanzar una meta u objetivo que ambos desean.

Sacrificio

El protagónico está dispuesto a sacrificar lo necesario (posesiones, estatus o hasta su vida) para alcanzar sus objetivos.

La tentación

Un personaje de moral intachable cae en la tentación de realizar un acto prohibido, inmoral o injusto. Fausto de Johann Wolfgang von Goethe es un ejemplo clásico de este tipo de trama, aunque nuestra consabida Lolita también entra en esta categoría.

La transformación

En estas historias, el personaje sufre una transformación en el orden psicológico que le convierte en una mejor persona, ya sea superando una adicción, un complejo, adquiriendo la confianza para realizar un plan que había pospuesto largamente… en cierta forma Bilbo, durante su peregrinación en El hobbit, se transforma de un ser acomodado y temeroso a un valiente aventurero.

Buscando venganza

El protagónico está comprometido con la búsqueda de venganza por una afrenta contra él o los suyos, a menudo al margen de la ley. Esa búsqueda le lleva a intentar encontrar a los ofensores, por lo que esta trama suele combinarse con la de persecución.

El pobre desvalido

El protagonista se enfrenta a fuerzas muy superiores a las suyas, pero gracias a su ingenio —o una serie de afortunados eventos— vence a los que son más fuertes, más viejos (o más jóvenes), más experimentados o incluso del llamado sexo fuerte (si la protagonista es una mujer).

Pagar las consecuencias

El protagonista lleva una vida disoluta y de excesos, o va sucumbiendo a sus bajas pasiones hasta no hallar forma de lidiar con ellas: avaricia, celos, envidia, ambición…que al final son su perdición. Otelo de William Shakespeare es un ejemplo clásico de este tipo de trama. Y Lolita, también.

¿Has identificado estas tramas en tus propias historias? ¿O una combinación de varias de ellas? Déjanos un comentario relatando tu experiencia. Quizás quieras utilizar estas útiles categorías de trama en tu próxima obra, así que no olvides suscribirte a nuestro blog para tener siempre nuestros recursos a mano.

* Editorial Writer’s Digest Books. 978-1599635378 Edition 3.

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