Cazando agente literario

De la figura del agente literario se ha hablado mucho y no siempre bien. Pero si difícil es lograr que una editorial independiente acepte un manuscrito, para un escritor novel resulta casi imposible llegar directamente a los grandes sellos editoriales sin alguien que le represente y recomiende.

Las vías de acceso “por la libre” se limitan a ganar alguno de los concursos importantes que los grandes sellos patrocinan —usualmente amañados por triquiñuelas del mercado—, resultar finalista en ellos a pura calidad (y casualidad) … O contar con el apoyo de un agente literario.

Los tres grandes molinos de viento

En la actualidad, el mercado editorial en España —y me atrevería a afirmar que en idioma español— está dominado por tres grandes conglomerados de medios. Estos engloban cerca del 70% de los libros que se venden en castellano, dejando únicamente un 30% a repartir entre las editoriales independientes y los autores autopublicados.

Esto se traduce en que siete de cada diez libros que se venden pertenecen a los grandes sellos editoriales, que cuentan además con los medios idóneos de distribución, los lugares de ventas y los recursos para grandes campañas de promoción. Para cualquier escritor resulta una ventaja evidente firmar con estas grandes editoriales, disfrutando no solo de las ventajas económicas que esto conlleva, sino de la difusión masiva de su obra entre el público lector.

Primero tenemos al Grupo Planeta. Dirigido por la familia Lara y ligado a CaixaBank, cuenta entre sus activos con el complejo audiovisual ATRESMEDIA, que gestiona Antena 3 y La Sexta. Ellos aglutinan varias decenas de editoriales, desde Seix Barral a Deusto Ediciones, muchas de ellas orientadas a audiencias específicas.

El grupo Santillana es la división editorial del grupo PRISA, que son propietarios del periódico El País y de la Cadena Ser. En su capital participan también Telefónica y el banco BBVA y monopolizan la distribución de libros de texto y literatura infantil y juvenil.

Por último y no menos importante tenemos a Penguin Random House Mondadori, una multinacional con sede en Nueva York que extiende su radio de acción a los cinco continentes. En España controla editoriales de la importancia de Alfaguara, Altea, Bruguera, Plaza & Janés y Taurus.

Con mucha suerte, un manuscrito enviado a cualquiera de estas editoriales tiene un pequeño 10% de ser leído, y eso si eres un autor de cierto renombre. Estos grupos prefieren confiar en el criterio —literario, pero más que nada comercial— de las agencias y agentes literarios.

El agente literario

Básicamente, los agentes literarios —la mayoría de las veces agencias, pues se organizan como grupos de trabajo multidisciplinarios— son intermediarios entre el autor y las grandes editoriales.

Ellos no solamente eligen dentro del material que les llega a los autores de mayor potencial, sino que se encargan de defender sus derechos en el territorio donde operan; buscan dentro de su rango de influencias la editorial más adecuada para la obra; y revisan y gestionan los contratos más beneficiosos para el autor, entre otras gestiones.

Su accionar hace la vida más sencilla al autor, que puede enfocarse más en el proceso creativo. Para aquellos escritores que no están radicados en España es una pieza clave para su éxito, porque pueden —y deben— realizar gestiones presenciales que desde fuera del país se dificultan y actúan en nombre del autor que representan.

En retribución, el agente literario cobra una comisión sobre los ingresos del autor, pero contar con la representación de un agente no es una simple transacción comercial. De hecho, tiene mucha relación con las gestiones necesarias para ser aceptado por una editorial.

¿Cómo encontrar un agente literario?

Lo primero es efectuar una selección previa de los agentes a los que vamos a contactar. Esto depende mucho del género literario de nuestra obra, pues mientras algunos agentes tienen un espectro más amplio, otros se especializan en temas determinados.

Un buen lugar para comenzar es esta lista de agentes y agencias literarias que publica el portal escritores.org. Junto al nombre de la agencia aparece la dirección de su página web: en ella aparecen los autores y géneros representan, lo cual te dará una idea de si es la adecuada para ti.

Luego llega el momento de contactar la agencia sin enviar el manuscrito. Hoy en día esas comunicaciones se hacen por correo electrónico en ánimos de agilizar los trámites, y deben contar con una carta de presentación y nuestra propuesta editorial.

La carta de presentación debe ser breve y precisa. Se recomienda que nunca exceda las 250 palabras: este número debe ser suficiente para presentarnos nosotros y el manuscrito. Trata que no contenga errores ortográficos ni gramaticales y sé lo más profesional posible. Acá no valen ni la originalidad, ni los chistes, ni las alabanzas.

La carta debe incluir todos tus datos de contacto. Tiene que contener, además:

1.- Destinatario, de preferencia con nombre y apellidos correctos

2.- Una breve presentación de autor

3.-Un párrafo que describa el argumento de la obra.

4.-Una estimación sobre el mercado al que está orientada la obra.

Seguidamente, se ha de incluir la propuesta editorial, que consta de:

1.- Nombre del autor y título del libro.

2.- Sinopsis argumental de la obra (máximo dos cuartillas).

3.- Índice (en especial para las obras de no ficción).

4.- Muestra de escritura: uno o dos capítulos, nunca más de 15 páginas.

5.- Información relevante sobre el autor y su obra (premios, colaboraciones, publicaciones en revistas, libros publicados, especificando los datos de las editoriales, página del autor si la posee, etc.).

6.- Comparación con otras obras similares en el mercado y novedades que aporta la obra.

7.- Reseñas, críticas o entrevistas que se hayan realizado de tus publicaciones anteriores.

¿Qué pasará luego?

Un tiempo prudencial, en el que debes hacer acopio de paciencia. Los agentes y agencias revisan muchas propuestas de autores en tu misma situación: por lo menos debe pasar un mes para que se contacten contigo, si no más.

Acá cabe esperar un resultado binario. Un correo cortés donde te indiquen que no están interesados en tu obra es lo normal. O, por el contrario, les ha interesado tu propuesta y quieren evaluar la totalidad del manuscrito.

Toca entonces enviar la obra a la persona que te ha contactado, tal como lo harías a una editorial tradicional. Antes de hacerlo, comprueba una vez más, que siempre algún error salta tras una inspección a fondo.

Luego, vuelve a administrarte un chute de paciencia: la lectura de la obra puede demorar hasta tres meses. Si en ese período de tiempo no te han contactado, escríbele al agente de forma cortés y pregúntale sobre el estado de tu manuscrito.

Otra vez, no hay que decepcionarse si al final el agente decide que no va a representarte. Ya habrá quien lo haga, si tus letras lo ameritan. Por lo menos en este paso puede que te exponga las razones para el rechazo y eso te sirvan de experiencia para la próxima vez.

Pero si la agencia elige representarte, celébralo: las posibilidades de que tu obra se publique en condiciones aceptables se incrementan exponencialmente.

La tajada del agente

La decisión de un agente de representarte no es por amor a la literatura: ellos trabajan para recibir un porcentaje de tus ganancias futuras y toda la naturaleza de sus relaciones debe quedar plasmada en un contrato.

Los porcentajes por representación oscilan entre un 15% y un 20%, cobrados de las ganancias del autor por la obra representada. Ojo, que hay empresas que intentan cobrar directamente al autor, lo cual es inadmisible porque la agencia literaria cobra de las editoriales. El porcentaje de comisión cubre los gastos en que incurre el agente, que invierte en tu obra basándonos en su éxito futuro y cuando el libro sea rentable. Antes, jamás.

En cuanto al contrato que firmas con tu agente, existen dos tipos estándar. Lo usual es que primero te presenten uno que cubra solamente al manuscrito que les entregaste, sobre todo si eres un autor novel. Si la obra se vende bien o eres un autor que ya goza de reconocimiento —léase, que eres rentable—, el agente puede sugerirte un contrato global, en el que él representará toda tu obra en todos los países, durante un tiempo determinado.

Atmósfera Literaria, como editorial independiente, no utiliza mediadores y prefiere conversar directamente con los autores sobre la aceptación de la obra y las condiciones del contrato editorial.

No somos agentes literarios. Pero como se estipula en nuestro contrato, defendemos los derechos del autor y mediamos con terceros interesados en la reproducción o traducción de cada obra en particular, dentro de los límites de tiempo estipulados previamente con el autor. En todos los casos, siempre lo consultaremos contigo y actuaremos en beneficio de la difusión de tu obra.