Dentro de breves horas, si ya no ha ocurrido, escucharemos a infinidad de personas ‘despedir esta década que termina’. Múltiples serán los mensajes de distintos periodistas, políticos y su acostumbrada caterva de seguidores agradecidos que, con un lenguaje políticamente correcto, aceptado a regañadientes por la RAE (Real Academia de la Lengua), darán su postrer mensaje al año que termina para celebrar la ‘nueva década que comienza’. Ignorantes.

Como señala el DPD (Diccionario Pan-hispánico de Dudas), cada década comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0. Así, la primera década del siglo XXI comenzó en 2001 y no en 2000 a pesar de los múltiples esfuerzos de los consultores informáticos para convencernos de que debíamos tomar precauciones en ‘el cambio de década’, so pena de sufrir las más espantosas catástrofes que en la Humanidad han sido.

No he dejado de pensar que aquello fue el último y más sonado engañabobos del siglo XX. Tras pasar mucha gente una larga noche celebrando la Nochevieja vigilando el ‘cambio de milenio’ de nuestros benditos ordenadores que regulan el pulso de nuestras vidas, se pudo comprobar que ni los aviones se cayeron, ni los ascensores se detuvieron, ni dejaron de funcionar los microondas, ni estallaron las calefacciones.

Cerramos el siglo XX con un escandaloso ‘timo de la década’ y, ahora, nos enfrentamos a la supina estupidez de escuchar, en breves horas, eso de ‘demos el último adiós a la década que hoy termina’. Pobres ignorantes. Disponen de los más potentes buscadores en Internet sin necesidad de volver la memoria hacia aquellas lecciones ya olvidadas de la infancia y, por ser tan obtusos, no se les ocurre investigar la cuestión. Claro, no saben. Incluso para acceder a Google es preciso saber y, saber es algo que se perdió hace mucho tiempo.

Luife Galeano