El marketing editorial es una de las ventajas que reciben los autores que publican de forma tradicional.  Las editoriales que apuestan por acompañar al autor durante todo el proceso, dentro de las que se incluye Atmósfera Literaria S.L., están tan interesadas en que un libro se venda como el propio autor.

Ya sea en modo tradicional —en que la editorial asume los costes de la producción del libro— cómo en su modalidad de coedición, el proceso no concluye cuando la obra sale de imprenta.

El ciclo de vida de una obra literaria finaliza cuando esta llega a mano de sus lectores, los cuales abonarán un monto que cubra los gastos editoriales y ofrezca un margen de ganancias a autores y editores por igual.

No nos engañemos: el libro es un producto

Si bien el contenido de un libro tiene como objetivo transmitir cultura y valores al lector —o al menos contar una historia entretenida de la mejor forma posible—, no se puede olvidar que es también un producto.

En él se combina no solo el trabajo del autor, sino también el esfuerzo del colectivo editorial para elaborar el vehículo adecuado para que el mensaje del escritor llegue a sus lectores de forma idónea. La maquetación y la selección de tipografía facilitan la lectura, mientras la portada y el tipo de impresión logran el primer efecto de atraer la mirada hacia el libro y captar la atención del lector.

Pero, luego de tener el mejor producto posible, es necesario venderlo. La explotación comercial ha sido históricamente la tarea más complicada para las editoriales, que además necesitan hacerlo en un tiempo limitado por el contrato con los autores.

Durante esa ventana de tiempo se espera que recuperen sus inversiones y además obtengan ganancias. De no ser así, el autor no renovará contrato con ella y se sentirá decepcionado, pero esto no es lo más importante. Lo vital es que el libro como producto no cumplirá su función, pues no llegará al lector.

Son tiempos duros y digitales para el Marketing editorial

El marketing editorial era una tarea desconocida para el autor hace unos años. Al fin y al cabo, este pone su obra en manos de una editorial que ya tiene creados canales de distribución y está en el mejor interés de que el libro se venda.

En el pasado, su intervención en el marketing se limitaba a personarse en las presentaciones de libros y otorgar entrevistas, ambas actividades coordinadas —y otra vez pagadas— por la editorial. O sea, básicamente, la parte glamorosa del oficio de escritor.

La editorial se encargaba (y se encarga) de preparar estas actividades y también coordinar precios y visualidad con los libreros, pagar propagandas, acudir a las diversas ferias del libro, garantizar la presencia de la obra en las plataformas de difusión, etc.

Pero este paradigma ha ido cambiando, primero lento con la llegada de la era digital. Y luego de forma agresiva e inesperada, en forma de una pandemia que ha golpeado al sector y lo ha transformado para siempre.

Ese lector que acudía a las librerías y las ferias se sacó de la ecuación de un día para otro. Se quedó confinado en casa, y aunque no dejó de leer, su foco de atención se trasladó al mundo digital. Los antiguos canales de marketing editorial no desaparecieron, pero perdieron terreno frente a otras formas de llamar la atención de los lectores.

Al mismo tiempo, la era digital y la pandemia cambiaron también los hábitos de consumo. La dinámica de las redes sociales, los videojuegos y los contenidos audiovisuales ganaron en importancia, en detrimento de la lectura. Por desgracia, esos lectores ávidos de antaño están sumergidos en un mar de oportunidades, no siempre buenas.

Es hora de involucrarse en el Marketing editorial

En el plano digital, las editoriales ponen a disposición de los autores su base de clientes, sus canales de comunicación en las redes sociales, su espacio web y su propia visualidad. Esto no es poco, pero nunca será suficiente en los tiempos modernos para garantizar las ventas.

Los autores deben tener en cuenta que su libro recibirá una fuerte publicidad en las etapas de pre-lanzamiento y lanzamiento y luego será promovido de forma cíclica por la editorial, pero no es el único que debe recibir atención. En buena lid esta realizará las mismas acciones para todo su fondo, sin favoritismos, pues como institución comercial debe lograr que todas las obras retornen al menos la inversión inicial que se realizó en ellas, amén de generar ganancias.

No hay nada de enriquecimiento en ello, ni como autor debemos sentirnos ofendidos. Ten en cuenta que en la medida que una editorial obtenga ganancias, estará en mejores condiciones para afrontar el reto de sacar a la luz una nueva obra. Quizás la tuya propia.

Por ello, como otro de los interesados, los autores deben involucrarse también en la promoción de su propia obra y no dejarlo por completo en manos de las editoriales. Para ello bastan unas pocas acciones, que pueden realizarse sin demasiado esfuerzo.

Breve recetario para hacer un buen marketing editorial

El primer lugar dónde podemos accionar para apoyar el marketing editorial de nuestro último libro son las redes sociales. Como personas naturales tenemos muchos amigos, compañeros de trabajo y familia que puede adquirir nuestro libro, si les hablamos de él de forma adecuada.

Como figuras públicas, todos los escritores tenemos un grupo de lectores que nos siguen. Si no lo tenemos, pues mal vamos: no podemos esperar que en un sector tan competitivo como el del libro, con miles y miles de títulos publicándose al año en todas sus modalidades (tradicional, coedición, autopublicación y todas las variantes posibles) vamos a destacar solamente a golpe de calidad.

Mi sugerencia personal es comenzar por una página personal, pero utilizar las ventajas de las redes sociales para crear una página profesional como escritor. Es gratis, y en ella puedes publicar no solo las promociones de tus libros sino tus pensamientos, cuentos cortos, reflexiones y básicamente cualquier cosa que comience a conectarte con tu audiencia.

La ventaja de estas páginas de autor es que no hay límite a la cantidad de seguidores que puedes acumular. Por ejemplo, en Facebook, una cuenta personal puede albergar solamente 5000 amigos, mientras una fan page no tiene ningún límite. Así, cuando promociones tu libro llegarás a una audiencia tan grande como seguidores tengas en la red social. Y está demostrado que basta con que anuncies tu libro una vez al mes para que las ventas se multipliquen.

La razón es simple: cuando la editorial hace marketing, llega a un sector que está interesado en la literatura que esa editorial promueve. Cuando  haces marketing editorial de tu obra, incides directamente en lectores interesados en lo que tú, como autor, quieres contar.

Álex Padrón

(Continuará)