(o por qué no se puede ser el autor orquesta)

Evita ser el “hombre orquesta” de tu negocio.

Como autores, no siempre nos percatamos del número de profesionales del libro deben hacer su trabajo entre la página en blanco y el lector.

Está claro que la obra es la pieza que da inicio a esta cadena, pero aún no está lista para llegar a las manos de nuestro público. Todos y cada uno de estos profesionales son imprescindibles, por lo que menospreciar sus contribuciones es un error que se paga muy caro.

Más exactamente, se castiga con que menos y menos lectores conozcan tu obra. Si tu objetivo es llegar a más personas, malo. Si además quieres vivir de la escritura, pues peor: sólo el 16,4% de los escritores en España vive únicamente de la literatura.

Y es que gracias a los sellos de autopublicación ya nadie guarda el manuscrito en un cajón, pero eso no quiere decir que el resultado sea bueno.

El peligro de hacer el don Palomo

Nadie pone en duda la capacidad de un escritor para desempeñar otras actividades laborales. De hecho, sólo un selecto número de autores puede darse el lujo de vivir holgadamente de la literatura: la mayoría de nosotros tenemos que currar en otras funciones para llegar a fin de mes.

Así, hay escritores abogados, ingenieros, profesores y cualquier otro oficio que ponga comida en el plato y permita disponer de algún tiempo para dedicarle a la literatura. Por fortuna, existen además profesiones relacionadas a la literatura que requieren un grupo de habilidades, conocimientos y competencias específicas.

Por supuesto, lo ideal para un escritor es tener un oficio relacionado con las letras. Pero de ahí a poder cumplir con todas las funciones que intervienen en el proceso de llevar a los lectores un libro desde su concepción a su creación, va un gran trecho. Y es un camino peligroso ese de saltarse etapas y creer que podemos sustituir a todas los profesionales que trabajamos en un libro, porque implica adquirir todas las competencias de personas que usualmente dedican su vida a ser especialistas.

¿Cuál es el resultado? Normalmente, una autopublicación tan mediocre como de baja calidad. Puede que no en términos literarios, pero no olvidemos que un libro es un producto tangible que debe alcanzar a un cliente. Hasta que no lo entendamos como escritores, nunca apreciaremos a aquellos que trabajan para que los lectores nos conozcan y amen.

Para no ser aprendiz de todo y maestro de nada, están los profesionales del libro

No contar con una editorial hace que sean los autores quienes se encarguen de corregir, maquetar, diseñar, publicitar, distribuir y vender. Esta es una larga historia con muchos ejemplos de fracaso. De los éxitos se habla mucho —exagerando, por lo general—, pero son sólo excepciones que confirman la regla.

Así que aquí tienes veintiuna profesiones implicadas en el proceso de creación de un libro. Felicidades, si tienes la capacidad de asumirlas todas con calidad: serías una excepción que confirmase la regla.

Escritor

Es el inicio de la cadena, el creador de la obra. Trasmite historias e ideas, con el dominio de las técnicas narrativas y los recursos de la lengua.

Escritor fantasma (o negro literario)

Del término inglés ghostwriter, es un escritor profesional que se encarga de escribir autobiografías, cuentos, artículos, novelas, o discursos para figuras públicas que no dominan los recursos literarios requeridos. Su remuneración es inmediata, pero no reciben los derechos de autor sobre la obra que escriben.

Scout literario

Son aquellos profesionales del libro que analizan tendencias y obras de escritores de interés para una editorial. Pueden sugerir a una editorial obras que incluso no están terminadas, para que estos decidan si se ponen en contacto con el autor para adquirir sus derechos de edición.

Agente literario

Es un mediador entre el autor y un grupo de editoriales, que gestiona el mejor contrato posible a cambio de una comisión.

Lector profesional

El lector profesional analiza la obra que recibe una editorial y recomienda al lector o al editor aquellos aspectos en lo que debe trabajarse sobre el manuscrito para mejorar su calidad literaria de cara al público.

Editor

Es un profesional del libro que estudia, analiza y mejora los manuscritos para decidir los requisitos para su publicación de forma rentable para la editorial.

Corrector de textos

Edita y perfecciona los textos recibidos por una editorial, tanto desde el punto de vista ortotipográfico como de estilo, estructura y contenido.

Ilustrador

Este profesional se encarga de preparar las ilustraciones interiores del libro (dibujos, diagramas y todo tipo de imágenes). En este oficio se incluye el fotógrafo literario.

Maquetador editorial

Una vez revisado el manuscrito y que el autor apruebe los cambios, el maquetador editorial se encarga de preparar el formato del libro en cuanto a tipografía, paginación, espacios, sangrado, etc.

Diseñador de cubiertas

Siendo la cubierta el primer contacto entre el lector y la obra, el diseñador editorial determina los aspectos formales y estéticos del libro en función a la idea que se desea transmitir al lector.

Traductor

Se encarga de traducir la obra a otro idioma, tanto en su contenido literal como en las expresiones y giros lingüísticos de cada idioma y país.

Impresor y encuadernador

Es aquel que configura y controla la maquinaria utilizada para la impresión de textos en papel. El encuadernador es el profesional que une las páginas en el orden correcto y les añade cubierta y contracubierta.

Representante editorial

El representante de una editorial es aquel que publicita y vende el catálogo de títulos de un editor a librerías especializadas, mayoristas, bibliotecas y escuelas.

Distribuidor

Es el encargado de hacer llegar los libros a los intermediarios para su venta final (librerías y grandes superficies) o préstamo (bibliotecas). Trabajan con el editor en el diseño del lanzamiento comercial de cada libro.

Responsable editorial de marketing y comunicación

Es el profesional que se encarga de estudiar el mercado, desarrolla estrategias de marketing, impulsa los objetivos empresariales, gestiona las relaciones con escritores y editores, e identifica nuevas oportunidades. Controla y construye imagen de la editorial.

Crítico literario

Es aquel que analiza, reseña y valora la obra literaria, además de comunicar su opinión de forma oral o escrita al mayor número de posibles lectores.

Periodista cultural

Es un profesional del oficio periodístico que cubre y comunica sobre las manifestaciones culturales en el día a día de una sociedad.

Librero

Es el profesional encargado de la venta de libros, asesorando al cliente sobre novedades editoriales, autores y títulos más vendidos. También clasifica y distribuye las obras en el espacio físico de la librería e impulsa presentaciones y firma de libros de los autores.

Bibliotecario

Es un profesional de la biblioteca o centro de documentación que organiza la información, ayuda e instruye a otras personas para acceder a esta en los diferentes formatos disponibles.

Promotor de lectura

Personas o instituciones que, de manera consciente y organizada, desarrollan acciones encaminadas a estrechar los vínculos entre lector y el libro.

Animador a la lectura – Cuentacuentos

Son profesionales del libro que se encargan de la narración oral de cuentos e historias, que dramatizan y animan la lectura de libros en un espacio cultural que permita acercar el libro a los lectores. A diferencia de los mismos escritores, son profesionales de la lectura en voz alta. Estos lectores profesionales se contratan además para la preparación de audiolibros.

Estas son solamente algunos de los profesionales del libro y la lectura. Un escritor puede ser ducho en algunas de ellas, pero pocos pueden considerarse profesionales de todas. Así que, cuando consideres injusto que sólo alrededor del 10% del precio del libro va hacia al autor, piénsalo de nuevo. Reflexiona en toda la inversión de tiempo y esfuerzo que tendrías que hacer para obtener la integridad de las ganancias de tu obra.

Yo, en lo personal, prefiero dedicar esas horas a lo que se me da mejor: escribir.